Por qué acudir a un traumatólogo y no a un huesero

traumatólogo

En Ciudad de México, un traumatólogo y ortopedista experimentado como el Dr. Román, debe ser la primera opción ante traumatismos de cualquier nivel que comprometan el sistema locomotor de cualquier persona sin importar su edad. Muchas personas rehúyen la revisión de un profesional de la salud especializado en dar el correcto tratamiento ante lesiones originadas en caídas, impactos por accidentes, golpes originados en riñas, práctica deportiva o por trabajo, tomando como primera excusa el supuesto alto costo de las consultas, así como de los procedimientos requeridos para sanar. El acudir a curanderos, hueseros, sobadores o sobanderos, es acudir a personas sin estudios comprobatorios ni certificadas en los tratamientos médicos comprobados ante afecciones, aunque los costos pudieran ser más bajos, algo que no siempre es así. La no intervención de un profesional que durante años ha estudiado los procedimientos más adecuados y comprobados ante lesiones específicas, conociendo a fondo la composición del aparato locomotor humano, alude a un gran riesgo de no mejorar y empeorar las lesiones, los desajustes, las irregularidades.

Un traumatólogo inspira confianza por sus certificaciones

Un traumatólogo titulado, sus acreditaciones y actualizaciones en la materia, son una parte fundamental que garantiza su capacitación, experiencia y competencia para diagnosticar, tratar y prevenir lesiones y enfermedades del aparato locomotor. Su formación médica es rigurosa poque incluye la carrera de medicina, seguida de una especialidad en traumatología y ortopedia. Las certificaciones demuestran que el traumatólogo ha pasado por exámenes y pruebas específicas que validan su conocimiento y habilidades en la especialidad. Estos profesionales se encuentran en constantes evaluaciones que validan estar al tanto de métodos y procedimientos más adecuados apegados a los avances tecnológicos que en el ramo se siguen dando año con año. Esta debe ser la base para inspirar la mayor confianza si se acude a su consulta, revisión y práctica médica si se padece una lesión precedida de fuertes golpes y cuyos síntomas no cesan imposibilitando el movimiento natural. Los tratamientos baratos resultan caros y en materia de las afecciones del sistema musculoesquelético no es excepción.

Diferencias entre un traumatólogo y un huesero

La elección entre un traumatólogo ortopedista y un huesero puede marcar una gran diferencia en la calidad del tratamiento de problemas relacionados con el sistema musculoesquelético. El primero es un médico especialista que ha cursado una carrera universitaria en medicina y ha completado una especialización en traumatología y ortopedia, la cual puede durar varios años. Esto implica una formación intensiva en anatomía, fisiología, diagnóstico, tratamiento de fracturas, lesiones articulares, musculares, y otros problemas del aparato locomotor. El huesero por su parte, no cuenta con formación médica formal. Su conocimiento proviene de la práctica tradicional y se basa en la experiencia y transmisión de técnicas de generación en generación. No tienen estudios académicos oficiales ni certificaciones médicas. Sin diagnósticos precisos y análisis que corroboren la claridad de afecciones, procede a “acomodar” o masajear las zonas afectadas pudiendo agravar aún más las lesiones. Ante fracturas, luxaciones o lesiones su campo de acción se ve restringido al no poder intervenir a profundidad con técnicas como la artroscopia, por ejemplo. Las secuelas de lesiones no tratadas adecuadamente pueden ser permanentes, condenando a pacientes a movimientos restringidos, dolor crónico y otras consecuencias irreversibles.

Riesgos de acudir a un huesero en lugar de un traumatólogo

Un traumatólogo ortopedista reconocido y con amplia experiencia, ubicado en Ciudad de México, como el Dr. Román, puede dar respuestas certeras en afecciones por traumatismos al ser un especialista en hombro, especialista en rodilla, además de ser experto en artroscopia de rodilla y artroscopia de hombro, lo mismo en medicina deportiva, siempre acorde a diagnósticos claros y procedimientos avalados. Acudir a un huesero en lugar de un profesional médico capacitado como un traumatólogo ortopedista conlleva varios riesgos como el tener diagnósticos imprecisos ante la carencia de radiografías, resonancias magnéticas o tomografías para evaluar la gravedad de lesiones. A esto se suman: manipulaciones inadecuadas, tratamientos dudosos que pueden afectar negativamente otros sistemas u órganos, además de aumentar las probabilidades de padecer infecciones o efectos secundarios si su práctica implica medicación.  Revisiones no autorizadas por parte de hueseros, solo retrasan una oportuna intervención de un especialista.

Llámanos